Si trabajas en una multinacional y llaman de Greenpeace ya puedes estar seguro de que vuestras políticas de RSC son fenomenales, que apagas la luz siempre al irte de la oficina y que imprimís a doble cara. Hay un 99% de posibilidades de que estéis en la mierda.

La semana pasada se escribió bastante en Internet de la última cruzada de la ONG contra Nestlé, que acusan de cargarse la selva de Indonesia a base de fabricar sus míticos Kit Kats

Greenpeace puso en marcha una agresiva campaña en medios y redes sociales denunciando que para conseguir el aceite de palma con el que se elaboran los Kit Kats, un proveedor de Nestlé llamado Sinar Mas se dedica a esquilmar los bosques de Indonesia donde habitan los siempre majos orangutanes, colaborando “por ende” a la extinción del simpático mono.

La campaña evidenció la poca soltura de la multinacional suiza para moverse en el contexto online. Vamos, tan poca que lo primero que se les ocurrió fue censurar videos, grupos, etc… No creo que haya que ser el buque insignia del dospuntocerismo para comprender que en Internet la manera de lidiar con algo que no nos gusta no es tratar de eliminarlo. Si algo quiere estar en Internet va a estar. Nestlé tuvo poca cintura, y están reaccionando tarde y a remolque.

Expertos como Jose Antonio Gallego ya han opinado sobre este tema, y como en gran parte pienso lo mismo y tampoco quiero “fusilarle” las ideas, me limito a recomendaros la lectura de su artículo y de la entrevista que hizo a los responsables de la campaña.

Añado un par de pinceladas a su análisis:

En primer lugar la proactividad. En Internet no hay que ser reactivo, hay que ser proactivo: generar contenidos, estar, conversar. Cuando tienes un background de marca activa en la red es mucho más fácil lidiar los issues. Ya tienes la escopeta (los canales, la experiencia y la gente adecuada) y solo te falta la bala (los mensajes). Si aun encima tenemos en cuenta que estos mensajes ya deben de estar esbozados en los manuales de crisis de Nestlé (sí, esos tochos llenos de polvo por los que todas las empresas pagan un pastón y luego se pierden en el fondo de un armario) pues todo es más fácil y se puede reaccionar de una manera casi instantánea, que es lo importante ante este tipo de crisis.

Si no estabas preparado todo cambia, porque da igual que tengas la mejor de las respuestas para las acusaciones que te hacen, si no sabes ni cómo transmitirla estás jodido. Y es que con este Q&A le contestas al periodista que te llame de El País, pero como pretendas apagar el fuego que tienes liado en Facebook, Twitter y YouTube con él la llevas clara.

En segundo lugar y esto puede ser más discutible: Yo habría intentado llevar toda la batalla a Kit Kat, es decir, procurar no hablar como la gran empresa que está detrás sino como el producto concreto que está metido en el berenjenal. Creo que Kit Kat es una marca suficientemente potente como para actuar en la red por si misma, y haciendo esto podría salvaguardar a Nestlé e intentar que mamá (que es la que cotiza en bolsa, tiene cientos de productos y una reputación de marca labrada desde 1866) se contaminase lo menos posible.

Resumiendo: Si tú eres una empresa y una ONG la toma contigo abróchate el cinturón, ellos siempre van a levantar más simpatías con sus verdes propósitos que tú, asqueroso gigante capitalista; la única manera de tratar de equilibrar esta balanza es estar bien preparados y conocer el terreno.

Y por supuesto, lo mejor de todo es no comprar aceite a una empresa que se carga a los orangutanes, pero yo aquí soy un poquito más comprensivo con las empresas que tienen más de 200.000 empleados worldwide y entiendo que, aunque deberían llevar un control más estricto de sus proveedores, controlarlo todo es imposible. Por lo pronto hoy se reunían Nestlé y Greenpeace, a ver si mañana tenemos noticias…

Y por dos motivos:

El primero lo habréis podido comprobar vosotros mismos si esta mañana intentasteis entrar en la plataforma para poneros una buena canción o un video chorras, y es que YouTube tuvo una caída histórica y se quedó “monchito” un buen rato. Fue la comidilla de la red durante todo el mediodía, pero podemos estar tranquilos, el “an error ocurred, please try again later” ha desaparecido y ya puedo decir una frase que me encanta: Aquí paz y después gloria.

El otro motivo es que Lady Gagá se ha convertido en la primera artista en acumular 1.000 millones de visitas a sus videoclips; es decir, 1 billion para los USA (que no es lo mismo que 1 billón “spanish”).

Yo siempre fui más fan de los videos que acumulan millones de visitas sin ninguna explicación clara, como pueden ser el niño rubito meándose de la risa, la mirada del hámster o el mítico evolution of dance, sin embargo parece que la polémica cantante estadounidense (nunca he seguido mucho la vida de esta tipa, pero es polémica, ¿verdad?) los ha ido barriendo a todos…

Gagá ha metido en tiempo record tres de sus videoclips dentro del 100 million club, por lo que no es de extrañar que haya sido la primera artista en conseguir el mencionado billion entre todos ellos. ¿Tendrá que ver en todo esto su sex-appeal? Mientras la DT sitúa a esta “nueva Madonna” en el puesto 50 de las más jamonas yo puedo reconocerle cierto “morbillo”, pero la verdad es que en ciertas poses hasta pienso que es fea como un demonio…

(Actualización) Algunos en Mashable están hoy ”moscas” con lo de Lady Gagá, dejo link a lo que comentan hoy sobre el tema, porque yo por mi parte creo que ya no hablaré más de esta mujerzuela… De los que si hablaré un día será de ellos, de Mashable, página imprescindible para seguir la actualidad del mundillo online y de la que seguro “fusilaré” en cierto modo más de un artículo de aquí en adelante…

Lo de “proponer para el Nobel” siempre fue una cosa que me dio que pensar… ¿Se puede proponer a quien quiera? Con el último Nobel de la Paz entregado a Obama, un presidente con mucho “talante” pero quieras que no, inmerso en una guerra, ya me di cuenta de que no solo se puede proponer, sino que además hasta puede ganarlo cualquiera.

Cuando, ante esta libertad para proponer a cualquier persona, me encontraba yo pensando seriamente en proponer a Leslie Nielsen para el de la Paz o a Cronin y Gerow (primeros en desarrollar una técnica fiable para los implantes de mamas), para el de Física, voy y me entero de que no solo se pueden proponer personas…

Sí, somos 2.0

Resulta que la revista Wired va y propone a Internet, sí, sí, a la mismísima mama Internet, para el Nobel que históricamente más se ha tomado a la rechufleta (solo hay que echar un vistazo a los galardonados).

Cuando la revista Time me eligió como personaje del año me pareció una gran idea, pero a estas alturas darle esto a Internet me huele más a ganas de darse autobombo a los de Wired… 

 Sin embargo el tema me dado que pensar, porque veo que la tecnología ya no solo nos da, ¡si no que nos quita! ¡Las máquinas nos comen terreno amigos! Me ha hecho gracia pensar en lo bruto que se podría poner Isaac Asimov si viviese para ver esto…

 Al hilo de todo esto y ya que he sacado a relucir a este insigne patilludo, aprovecho para recomendaros leer La última pregunta, uno de sus relatos más famosos, en el que nos cuenta la evolución de la computadora Multivac (Google pensado por Asimov en los años 50), máquina que tiene respuesta para todo menos para “la última pregunta”, lo que podríamos definir como el preguntón: ¿es posible revertir la entropía? O hablando claro y rápido: ¿Es posible que el Universo no se vaya al carajo tarde o temprano?

La sabionda máquina se armaba una pelotera ante semejante cuestión, y a lo largo de muuuuchas generaciones, siempre que el iluminado de turno se lo preguntaba respondía: DATOS INSUFICIENTES PARA RESPUESTA ESCLARECEDORA (La búsqueda de xxxx no obtubo ningún resultado, vaya).

Obviamente la historia tiene un final que los más frikis sabréis apreciar y que yo no voy a destripar ahora (para eso dejo el link). Pero vamos, que lo que hace 50 años se escribía en relatos de ciencia ficción poquito a poco va cogiendo sustancia, y quien sabe, quizá mañana tengamos que pelear con una tostadora inteligente para ligarnos a una muchachilla, tengamos un iPresidente o Calculón gane un Oscar al mejor actor…

Cuando un avión pasa por encima de nuestras cabezas muchos miramos al cielo y nos quedamos viendo la estela de condensación que provoca. Los más “juanitos” incluso pueden llegar a decir en alto “va a hacer buen tiempo, porque tarda mucho en irse”. Sin embargo, por lo visto un grupo considerable de personas piensan: HIJOS DE PERRA, YA NOS ESTÁ FUMIGANDO OTRA VEZ.

Son los que creen en los llamados chemtrails, una auténtica teoría de la conspiración que dice que estas estelas son en realidad productos químicos para fines que no tienen de todo claro, pero que por lo que he leído van desde guerra biológica hasta modificación del clima, pasando por usos militares y control mental.

Recomiendo zambullirse en esta teoría de la que podemos encontrar información en blogs y foros, con gente que incluso comenta en directo las “fumigaciones” y sube fotos. Es tremendo, leyéndolos me doy cuenta de “cuan ciegos estábamos”:

El día era precioso y un sol brillaba y el cielo: como un puñetero cuaderno ¡¡rayado!! Me quedé alucinada, porque era la primera que veía en directo y tan gorda ¡¡¡CON QUÉ DESCARO nos fumigan los muy –ones!! y la gente ¿qué pasa no miran al cielo? o es que nos tienen el cerebro tan lavado con el CONSUMO y la TV entre otras cosas…

Ahí quedan atrás los días de hace semana y media cuando durante 4 o 5 días el cielo aparecía despejado y azul cada mañana. Yo casi llegué a pensar que nos darían una tregua durante las elecciones generales. Está claro que fui una ilusa. Hoy Madrid está hecho una porquería.

No sé si tendrá que ver, pero no se si alguien se ha dado cuenta de que cada vez hay menos anfibios. Mirad: cuando era pequeña era difícil no pasar por una charca y ver ranas que saltaban, renacuajitos pequeños, etc. ¿alguien se ha dado cuenta de que es terriblemente difícil verlos? Y yo voy bastante a parajes naturales.

Este tema es todo un caramelo, así que tras esta pequeña introducción os dejo que “cacharreéis” por vuestra cuenta, que se disfruta mucho más… Eso sí, no me voy sin aportar alguna prueba gráfica:

Que descaro, menuda fumigación!

Se le ponen a uno los pelos de punta...

Más que nada por escuchar algo que me guste mientras cacharreo como empezar a usar esto, voy a publicar una de mis canciones favoritas en este primer post. Speedway at Nazareth, de Mark Knopfler. Cancionón del Sailing to Philadelphia con el que mi escocés amigo entraba en el siglo XXI.

Hay quien me ha dicho que Mark (y Dire Straits en general) está sobrevalorado. Podría decir lo que les diría Phillip Max: “Mierda pa ellos”, pero como tampoco vamos a empezar este blog “de uñas” diré que a cada cual con lo que le guste, pero que a mí solos de guitarra como este final me vuelven tarumba.

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